Intimamente hembra – Parte 1
Enviado por Anonimo el día Miércoles 11 de Noviembre de 2009
 


Hola a todos los lectores de Gemidos. Esto que paso a relatarles es 100 % real. Quizás carezca de situaciones hot al limite, pero no es ni mas ni menos que mi historia. Digamos que me llamo Alejandro, vivo en Salta y actualmente tengo 30 años. Toda la vida me gustaron (y me gustan) las mujeres pero desde la pubertad que tengo fantasías que vivencio en lo que seria una “vida oculta”.

 

Calculo que todo empezó en mi adolescencia, edad en que se empiezan a despertar las hormonas, y a descubrir todo lo relativo a nuestra sexualidad. En mi grupo de amigos del barrio (todos de la misma edad, un año mas, un año menos) el tema de conversación era el mismo: sexo. Como en todo grupo de amigos, siempre hay uno que es por decirlo de alguna manera, el “líder”, el mejor para los deportes, el mas fachero, el mas grandote, etc. Este chico, además, tenia un hermano 3 o 4 años mayor, por lo que era recurrente que vuelta y vuelta le sustrajéramos sus revistas pornográficas para una mayor “ilustración” en el tema.

 

Recuerdo que una tarde de verano, nos encontrábamos en su habitación los dos solos y comenzamos a jugar a la “luchita” (juego en el que el por una cuestión de fuerza, me sometía como quería). Ese día y por el calor que hacia yo tenia puesto un short bastante cortito. Fue entonces, que por las circunstancias del forcejeo, o porque el busco llegar a esa posición, yo quede boca abajo y el arriba mio, dejándome totalmente inmovilizado. En esa posición, y mientras me decía que debía rendirme, note que empezó a moverse suavemente mientras me apoyaba su pija en mi cola. Yo lo mire y le pregunte que estaba haciendo, a lo que me respondió con una mirada un poco morbosa:

 

-“te estoy culeando, como a las minitas de las revistas”.

 

Yo me enoje mal. Y empecé a forcejear de nuevo, a lo que el respondió sujetándome con mas fuerza, y moviéndose con mas ímpetu contra mi cola. Cuando se dio cuenta que estaba muy enojado, me soltó y me pidió disculpas, diciéndome algo que calo hondo en mi ser:

- “perdona, no lo pude evitar... Es que tenes una hermosa cola de mujer”.

 

Creo que ese día cambio todo en mi cabeza. Porque mas allá de que me había enojado, comencé a prestarle mas atención a esa zona de mi cuerpo. Realmente tenia contornos mas femeninos que masculinos: Piernas bien formaditas, caderas ensanchadas en relación a mi cintura, y una cola bien redondita y carnosa. Al mismo tiempo, y a pesar de las disculpas ofrecidas, este pibe continuo feminizandome permanentemente. Cada vez que podía, me tocaba la cola, o me apoyaba su pija al pasar. Y así, fueron pasando los meses y los años, y cada vez mas, yo me iba erotizando con ese juego. Además en esa época, abundaban en los canales, las películas eróticas y también los típicos programas de humor argentino en los que salían tremendas hembras todas semi desnudas, luciendo todo tipo de lencería sexy. Obviamente y siendo un adolescente me masturbaba como un loco viendo unas u otras. Y tenia una ventaja: por un lado soy hijo único, y por el otro, mis padres solían tener una vida social bastante movida y permanentemente salían a reuniones y cenas, dejándome solo en casa. Así que aprovechaba para estar a mis anchas. Pero de a poco me fui dando cuenta que me producía mucho placer el observar a las mujeres, ya sea mientras las cogían o a las vedettes que salían en los shows de humor, pero como tales. Es decir, me calentaba viéndolas e imaginándome a mi en ese rol. Al comienzo todo era muy confuso, y la excitación estaba ahí, pero sin saber bien que era exactamente lo que me calentaba... Hasta que lo descubrí

 

Una noche, mis padres salieron a una cena y apenas sentí que el ruido del auto desapareció en la distancia, me dirigí al cuarto de ellos y abrí los cajones de la cómoda de mama. Ante mis ojos apareció una barbaridad de lencería. Si bien no tenia cosas súper sexies (como tangas o portaligas) debo decir que el stock estaba bien nutrido. Bombachas, vedetinas, corpiños, bodies, medias, etc. De algodón y de encaje. Comencé a probarme de todo, mientras desfilaba frente al espejo. Realmente era una nena. No les puedo explicar la excitación y la adrenalina que sentía. Cuando no aguante mas me masturbe. Y no lo hice como tradicionalmente se masturba un hombre, sino que me acosté en la cama boca abajo, coloque una almohada debajo de mi pelvis para que mi cola quede mas levantada y se luzca mejor. Por encima de mis hombros yo me miraba y me enloquecía con ese cuerpo que iba descubriendo cada vez mas femenino. A partir de esa noche, todo cambio. En cada masturbación yo ya no gozaba como nene, sino como toda una nena. Encima, cuando empecé el 4to. Año del secundario (yo tenia 16 años) yo empecé a ir al turno tarde. De tal forma yo me quedaba solo todos las mañanas ya que mis padres salían a trabajar. Así que todo el ritual lo podía hacer a diario por las mañanas. Había días en que me levantaba, me vestía de mujer y me la pasaba horas, actuando como mujercita. A esa altura, recuerdo que juntaba moneda por moneda y juntando todo el valor del mundo, me anime a comprarme mi primer tanguita. Luego vinieron las medias tipo bucaneras, los corpiños, los portaligas, los tacos altos, etc.

 

Obviamente, la fantasía que empezó a apoderarse de mi era la de “hacerme ver”, algo con lo que pensaba cuando me masturbaba. Pero no me animaba. Si alguien me descubría me moría de la vergüenza. Una noche de esas en que me quedaba solo, junte ánimos y salí a la calle vestido de nene, pero con ropita interior de mujer por abajo. Camine por varias cuadras, alejándome de mi barrio, de mi cuadra. Hasta que llegue a las vías del tren que pasa por el medio de mi ciudad. Daba un poco de miedo, pues la oscuridad reinaba y además el lugar estaba sumamente descuidado con yuyos a ambos lados de la vía, que en el mejor de los casos median medio metro. Pero se veía todo muy desolado, no había un alma por allí. Así que me anime y me adentre a caminar por las vías A los 20 metros de recorrido no aguante mas y me baje el pantalón de gimnasia hasta las rodillas y camine así un buen trecho sintiendo la brisa de la noche rozando mis piernas y mi cola que lucían imponentes con una tanga blanca y medias negras... camine meneando mis caderas como una mujercita en celo... me sentía la mas perra del mundo... Habré caminado unos 30 o 40 metros así y luego me subí el pantalón antes de llegar al próximo cruce con la calle. No les puedo explicar el susto que me lleve cuando casi al llegar ahí, me cruzo con un tipo de unos 30 años, de muy buena presencia, que estaba sentado fumando al borde de la vía, y que yo obviamente no había podido divisar. Cuando pase delante de el, me pregunto la hora, a lo que yo respondí al pasar sin detenerme. ¿Que andas haciendo? me pregunto. Mi respuesta fue salir corriendo ante la mirada de este desconocido. No pare hasta llegar a mi casa. Sentía una mezcla de nervios, miedo y excitación. Yo pensaba que era obvio que el me había visto y que le había gustado lo que vio y por eso quiso entablar charla... de alguna forma había satisfecho sin querer la necesidad de mostrarme así ante un hombre... eso me encanto y obvio que me masturbe pensando en ese episodio durante varios meses.

 

Pero al mismo tiempo, debo aclarar que comencé a sentir un sentimiento de culpa bastante grande, y eso me llevaba a suspender, psicológicamente hablando, mis episodios de transformación. Eso me sigue ocurriendo hasta la actualidad. Pero digo “suspender”. Aclaro esto porque la fantasía siempre vuelve, y a veces con más fuerza que antes.

 

Tal es así, que una mañana en las que solía quedarme solo como explique antes, no aguante mas y me vestí nuevamente: Medias blancas de lycra tipo can-can y un body azuladito re sexy turquesa que marcaba muy bien mis contornos femeninos. Volvía a sentirme una nenita de nuevo. Y lo mas gracioso es que sacaba cada vez mejor mi femeneidad, me gustaba cada vez mas en mi rol de mujercita. La calentura se apodero de mi, mientras me tocaba todo el cuerpo delante del espejo y al mismo tiempo saboreaba una banana, en un claro deseo de chupar por primera vez una pija de verdad... Los días siguientes repetí la misma escena... Hasta que una de esas mañanas el timbre de casa interrumpió la función. Corrí a ponerme una remera por encima que tape mi torso, ya que decidí atender por la ventana, por lo tanto no importaba que la remera era cortita y no llegaba a cubrir mi cola. Pensaba que se trataría de algún vendedor ambulante o algo así. Entreabrí la ventana y me doy con un chico como de mi edad (yo tenia 16 años) que estaba vendiendo unas rifas para su colegio o algo así.. no lo recuerdo bien. No era una belleza, pero tenia un lindo cuerpito, se notaba que hacia deportes. Vestía zapatillas, un pantalón de gimnasia azul (típico de colegios) y una remera blanca. Me pregunto si le quería comprar una rifa, y en milésimas de segundos tome la decisión de hacer algo que hasta ese momento no me animaba: Le dije que me esperara a que le abra la puerta... Sin demorar corrí hasta la puerta, previamente pase por el espejo y me acomode la ropita (metiéndome bien el body dentro de mi cola) y le . Yo tenia una posición favorable, ya que la puerta de entrada no daba frente a la calle, sino de costado y además estaba ubicada al final de un zaguán, con lo que me aseguraba quedar fuera de la vista de los transeúntes. Cuando le abrí, al principio solo mostré mi torso y parte de una pierna. Le pregunte de que se trataba a lo que el me informo sobre el precio de la rifa, y los premios... Obvio que no me importaba nada de eso, solo quería ver si podía hacer que el se fijara en mi. Como acepte comprarle un numero, le pedí que me esperara a que buscara el dinero para pagarle, lo que significaba adentrarme hacia la cocina y caminar dándole la espalda hacia el interior de mi casa. Lo hice sin cerrar la puerta para que el pudiera verme. Y efectivamente, mientras caminaba moviendo mis caderas como una gatita, giro mi cabeza y lo descubro asomado viéndome el orto. Inmediatamente se hizo hacia atrás, pero no importaba: yo ya me sentía a mil grados de temperatura y sabiendo que me había visto. Ya no había dudas. Volví con el dinero y obviamente ya no me escondía en absoluto: La puerta estaba abierta completamente y yo parada frente a el comencé a elegir algún numero de la rifa. Mas obviamente aun, ningún numero me terminaba de convencer, jaja. Lo único que deseaba era que el chico extendiera sus manos para tocarme las piernas, la cola, algo. Pero no se animaba por la timidez o el miedo a las sensaciones nuevas, por lo que yo me veía obligado a prolongar ese momento al máximo. No sabia que hacer para incitarlo, e incluso llegue a mirarlo y pasar mi lengua sutilmente por mi labio superior. Pero el nada. Cuando ya razonablemente no pude demorar mas, le compre cualquier numero, le pague y el se dio media vuelta y camino hacia la vereda por el zaguán, dejándome a mi con una enorme sensación de calentura y frustración ¿¡Tanto me había expuesto para que no pase nada!!!!? Así que, sin dudarlo y presa de la excitación decidí quemar las naves: antes de que llegue a la vereda lo chisté y me coloque de espaldas a la puerta parado con mis piernas levemente separadas, arqueando mi espalda al máximo para sacar bien la cola y me levante la remera hasta la cintura. Fueron un par de segundos hasta que llego nuevamente a encontrarse con ese panorama. Se quedo mudo, sin decir una palabra pero sus ojos estaban clavados en mi cola. Yo lo miraba y le pregunte en un tono inocente:

 

-¿que te parece? ¿te gusta mi cola?

 

El solo movió su cabeza en tono afirmativo... estaba paralizado, ni siquiera se tocaba su entrepierna que ya empezaba a notarse mas abultada (el pantalón de gimnasia no ayudaba a disimular eso...)

 

-¿Me queres tocar? Pregunte en un tono mas inocente aun, ya sin poder mirarlo presa de una mezcla de excitación y nerviosismo que me superaba.

 

El no hizo ni dijo nada durante varios segundos, e inclusive, eso me hizo pensar que a lo mejor se mataba de risa y se iba. Calculo que habrá mirado a su alrededor para ver si alguien podía descubrirnos en ese acto... hasta que siento que me empiezan a manosear la cola a dos manos. Poco menos que comencé a delirar de placer... lo hacia de una forma muy torpe así que lo tome de sus manos y sin dejar de darle la espalda, lo hice que me toque como a mi me gusta: aprentandome las nalgas, e introduciéndolas por el medio de ellas... Eso me dio el control de la situación por lo que al rato, y ya habiéndome vuelto loca del placer, me di vuelta de repente, me arrodille frente a el y mientras agarraba su pantalón por el elástico le dije:

 

-“a ver que tenes acá papito”

 

Baje al mismo tiempo pantalón y slip, para dejar al descubierto su verga totalmente erecta y dura, la cual me metí entera a mi boca, casi en forma desesperada. No era muy grande, pero era mi primera pija y me volví loca. Se la chupaba toda, ya que me la podía meter entera a mi boca. Como era mi primera vez calculo que fui yo la que lo chupo en forma torpe también. Seguramente si. Pero se notaba que a el le estaba gustando mucho todo eso. Yo lamia todo su tronco hasta su glande para luego engullirme una y otra vez esa pija, bajo su atenta mirada. De todas formas se le notaba mucho nerviosismo ya que se asomaba constantemente a mirar hacia la vereda. Eso me hizo tener el miedo de que alguien nos descubriera. Así que me la saque de entre mis labios y lo mire y solo le dije “chau”. El se dio media vuelta muy avergonzado por todo y se fue rapidísimo. Creo que ni siquiera se debe haber detenido a seguir vendiendo mas rifas... Nunca mas lo volví a ver pero estoy segura que me debe haber dedicado mas de una paja... como las que yo le dedique a el...

 

Continuo en proximos relatos...

 

 

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